jueves, 20 de julio de 2017

Marco, relato, lenguaje y acción política.


Palabras clave: #PolíticaLocal #ComPol #ComunicaciónGubernamental #MarcoPolítico

En “No pienses en un elefante” 🐘  su autor George Lakoff nos mostraba la importancia que tiene en la acción política el entender el funcionamiento de los marcos conceptuales. 

Desde que se publicó este libro parece que la comunicación política se ha movido en la línea de intentar identificar, interpretar y saber penetrar en los marcos políticos que entraban en juego y que protagonizaban cada una de sus contiendas electorales. 

Creer que la política se puede simplificar en dos marcos (conservador y progresista) es un primer error que da la espalda al propio concepto de marco que nos ofreció Lakoff. Esos dos marcos (padre protector y padre estricto) son una primera escena (importante, no lo dudo) de un escenario mucho más complejo y diverso. 

Estamos obligados a identificar marcos diferentes según se traten unos temas u otros (visión sectorial) o según a quién nos dirigimos (visión sociológica). Pero además los marcos son relevantes en la medida que controlamos el momento o el contexto político que se vive (control de la agenda política)
Sirva de ejemplo: en la actual polémica de la política española sobre la ´gestación subrogada´ los marcos conceptuales más generales de progresista/conservador no servían (por sí solos) para construir relatos, determinar un lenguaje o decidir acciones estratégicas y de comunicación. Las personas se posicionaban dentro del ´asunto´ en base a marcos conceptuales compartidos y que tenían identificados principios o valores comunes, pero que superaban una simple diferenciación entre quién se identificaba como conservador o progresista. No siempre el marco conceptual más general va a marcar el camino de la acción política, lo que obliga a trabajar y conocer lo específico.

Pero esos marcos no son fijos y se mueven (o son múltiples) según alternamos asuntos o situaciones diferentes.

En esta línea Manuel Castells afirma que “Cuando la información que recibimos (los datos) no se conforman a los marcos inscritos en nuestro cerebro, nos quedamos con los marcos e ignoramos los hechos. (…) Pero como todos tenemos distintos marcos de referencia, la clave es cómo activar esos valores latentes, cómo hacer que el deseo de solidaridad sea más fuerte que la agresividad individualista o el deseo de paz más fuerte que el miedo”.
Volviendo al ejemplo: el PSOE, partido referente de la izquierda ideológica española, fue incapaz de aunar a sus militantes y a su electorado en la defensa de una misma posición para el asunto que tomó la agenda política (la ´Gestación subrogada´) ya que en el marco conceptual que se jugaba la partida fueron incapaces de activar los valores concretos que podrían compartirse de manera unánime. Se optó por activar valores, generar un relato y plantear acciones que, como dice Castells, al no activar los marcos inscritos de una parte importante de ese electorado, obliga a este a ignorar los hechos y a optar por quedarse en su marco (tan progresista –o tan poco- como el que defendían los otros). Cuando la agenda política lo toman temas en los que nuestro electorado no tienen una posición clara o compartida.....de inicio.....y sin empezar la partida: perdemos la contienda más general.
El ejemplo nos sirve para identificar el error del PSOE, dió protagonismo a un tema que dividía a su electorado, y aprender algo... 👉 no debemos permitir que la agenda política la tomen unos temas en los que nuestro electorado no se une (por principios y valores) alrededor del marco conceptual general.

Avancemos. 

Si asumimos que hay marcos diferentes, que son relevantes según cada momento y diversos atendiendo a temas o a elementos sociológicos compartidos. Si asumimos esto, entonces: el relato, el lenguaje y los hechos llegarán a la acción política con ventaja estratégica en la intención de ganar la posición dominante dentro del contexto político más general. 

La contienda política la gana quien activa los valores y principios que comparte su electorado (marco conceptual general) y, además, lo activa en el mayor número de marcos posibles (marcos conceptuales específicos). Y esto, en relación, con que los marcos que toman la agenda política (los temas estrella) son tratados de manera preferente y trabajados prioritariamente con intención de ganarlos dentro del contexto político general. 

No tiene sentido tener bien identificado el marco conceptual general de tus electores y luego permitir que la agenda política la tomen unos temas que no permiten trabajar eficaz y eficientemente ese marco. 

Recuerda que el relato es coherente en la medida en que, con independencia de todos los marcos alternativos que identifiquemos, somos capaces de identificar y activar los valores y principios más generales compartidos por nuestra base electoral. Luego, cierto, podremos tener diferentes formas de acercarnos a diferentes temas pero…..esto es importante……siempre siendo coherentes con el marco conceptual más general. 

Resumiendo:
  • Identifico el marco conceptual de mis votantes para generar un relato coherente dentro de mi acción política.
  • Hago una clasificación por temas e identifico grupos de población concretos porque asumo que lo específico y las opciones alternativas juegan un papel importante en una sociedad tan diversa.
  • Planteo estrategias políticas para cada tema y para cada grupo de población atendiendo al marco conceptual más general y a los marcos más diversos que se activan en lo específico. 
  • Controlo que temas toman la agenda política e identifico grupos de población interesados en ellos. 
  • No dejo que mis contrarios tomen la agenda política con intención de que sean sus temas, donde sus marcos conceptuales y específicos llevan la batalla ganada, los temas principales de la campaña (permanente o electoral). 
  • Nuestro relato, nuestro lenguaje y nuestras acciones se sincronizan con todo lo anterior para dominar la escena política.

En la acción política actual el relato toma protagonismo, pero solo triunfa en la medida en que el lenguaje que usamos para darle forma y las imágenes que utilizamos para entrar en la mente del elector son, irremediablemente, coherentes con los marcos conceptuales generales y específicos que toman la agenda política. 

Terminando....

Una recomendación:
Artículo de Francisco León Florido: "El lenguaje político de la posmodernidad". Un poco de profundidad filosófica, algo de psicología y un toque de sociología para acercarnos al libro de George Lakoff. 

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