martes, 3 de octubre de 2017

Políticos colaborativos, políticas transversales y cultura de pacto.


Palabras clave: #ComPol #Asesoramiento #Política #CulturadePacto

En un artículo previo comenté buenas prácticas para facilitar el trabajo dentro de la nueva realidad municipal del multipartidismo. Hoy les quiero hablar del contexto político, más general, en que se mueven estas buenas prácticas y qué nueva realidad ha sido necesaria para impulsarlas.

Hablamos de acción política y políticos colaborativos. Hablamos de políticas transversales. Apostamos por la cultura del diálogo y el pacto. 

Empezamos...

Quizás lo primero es indicar lo evidente: hoy los ciudadanos no se diferencian tanto entre unos y otros. Tienen necesidades parecidas y también deseos. Son personas para quienes lo público significa compartir soluciones para sus necesidades. Necesidades que ya no se entienden, ni se quieren entender, que se gestionan (o no) porque lo haga uno u otro político: se terminó la ideología cuando las necesidades hacen presencia.

El eje izquierda/derecha hace presencia solo cuando las necesidades están cubiertas y lo que se desea es concretar un poco más en la forma en cómo lo hacemos, o cuando se pone en la balanza el cómo les puede afectar a su modo de vida o a sus valores más personales. 

En este contexto nos encontramos que, cuando la acción política es más cercana (los municipios), lo colaborativo y transversal se exige con mayor fuerza que cuando las políticas caen más lejanas (regionales, nacionales y supranacionales). Pero no nos engañemos, incluso en las políticas que caen más lejos aunque el ciudadano no profundiza en la acción concreta sí que percibe quienes se posicionan a favor del acuerdo y la colaboración. 

En el pacto por la educación a nivel nacional o en un pacto por las pensiones los ciudadanos no entrarían a profundizar en el tema, no aplicarían criterios ideológicos salvo excepciones que encontramos posicionadas en los extremos, pero, esto es lo relevante, en cómo se desarrolla el acuerdo, su finalización o su fracaso sí que se posicionan a favor del político colaborativo, del partido o del gobierno que apuesta por el acuerdo y por la estrategia que supera la visión más individualista de las políticas públicas. 

Y esto que le cuento...... ¿Qué implica?

Lo primero es que el político que apuesta por la confrontación hoy está de horas bajas. El "NO es NO", los vetos o  las "líneas rojas" pasan factura. Se pierde base electoral y se queda uno solo con su voto más de marca, más ideológico y más leal.

Tomás Matesanz comenta en su artículo para ´Beerderberg´ que "debemos pasar de una concepción bélica o más maquiavélica a una concepción colaborativa o más ´rousseaunniana´ del sistema político".

Así es. Apoyo y suscribo.

Ya no se apuesta por líderes egocéntricos, por políticas personalistas o por ideologías que no cubren necesidades. Los ciudadanos quieren equipos, soluciones concretas, comunicación abierta, diálogo, trasparencia, información. También valores claros, un relato y unos objetivos compartidos.

"Se demandan buenos guías de colectivos y perfectos coordinadores del trabajo en equipo".

¿Implica esto que las diferencias políticas son malas?

No. Todo lo contrario. Lo que nos diferencia a unos y otros, las visiones distintas, las opiniones que chocan democráticamente o, incluso, la ideología y los valores diferentes son los que enriquecen ese trabajo colaborativo. 

El problema es cuando encuentras a políticos y partidos que hacen de la diferencia la base de su estrategia política: independendistas, antisistemas, populistas, extremismos ideológicos,...también líderes y partidos más mayoritarios caen en este juego.

Son muchas las formas en que aparece el uso intencionado y torcicero de la diferencia como herramienta para consolidar proyectos políticos y bases electorales. Y otras muchas las razones: falta de liderazgo, conflictos internos de partido, falta de proyecto, deseos de consolidar una mínima base electoral, ...

Termino y lo hago con otra cita del director general de LLorente Camp y Cuenca:

"...el cambio y la reivindicación del pacto son necesidades nacidas de la ciudadanía. Es por ello que las políticas colaborativas no podrán llevarse a cabo sin herramientas que hagan del ciudadano un protagonista en la toma de decisiones o sin herramientas que escuchen la conversación de los distintos colectivos sociales para el diseño de las políticas públicas".

Así sea! :) 

Y ya sabes....... 

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