miércoles, 6 de diciembre de 2017

Comunicación estratégica en un mundo global.


Palabras clave: #ComunicaciónEstratégica #ComPol #Globalización

Llama la atención muchas veces el tratamiento tan dispar que se dan a noticias que sin embargo nos parecen tan similares. La comunicación estratégica juega a ganar la batalla de la opinión pública en pro del interés general, del interés particular de un Estado.

Es normal ante estas foto, delante de estas noticias, que nos hagamos preguntas:
.
😒   ¿Hay GUERRAS que son JUSTAS? ¿Hay REVOLUCIONES que sean INJUSTAS?

Es obvio que sí. El mundo real supera, por su complejidad, la realidad subjetiva que pueda tener un individuo marcado por sus ideas, orientado por excesos ideológicos y acomodado en su sillón frente a la tele.  Las contradicciones a las que nos enfrentamos al ver muchas noticias no es más que fruto de nuestras propias subjetividades.

Y si aceptamos que hay guerras justas y revoluciones que no lo son, entonces la comunicación se simplifica. Se cuentan los hechos. Analizamos con objetividad. Y superando deseos y ficciones se asumen consecuencias. 

¡Pero no soñemos! 

En las democracias modernas es infantil creer que, a sabiendas de la influencia de los medios de comunicación, exista objetividad en el análisis de los hechos: de sus guerras y de sus revoluciones.

En la “democracia mediática”, como explica Sartori,  la comunicación es el principal ingrediente de la acción política. Y en este contexto la comunicación estratégica, con toda la carga que tiene el término de manipulación y propaganda, es necesaria.

En política internacional se actúa desde el poder de las ideas, el poder de la guerra o con la combinación de ambas. Y en este contexto se obligan los Estados a desplegar una intensa actividad comunicativa que permita un control de la opinión pública.

A esa opinión pública se dirige la comunicación, dentro de una planificación estratégica que: (1) no puede permitir que otras ´ideas´ ajenas al interés general se extiendan cuando se actúa por defecto. O cuando se actúa actúa por exceso: (2) contribuyamos indirectamente a erosionar la visión que el ciudadano tiene respecto a su democracia (y por lo tanto hacia sus instituciones y representantes).

Es cierto, como explica Michael Walzer, que no es bueno "alentar el deseo de ser gobernados por personas que no están dispuestas a ensuciar sus manos por el bien común". Y la comunicación estratégica, muchas veces y básicamente (en un exceso de uso), trasmite la sensación de que los políticos actuales quieren cumplir sus obligaciones sin manchar sus manos. Lo que obliga a planificaciones estratégicas de la comunicación donde el “hecho” deja de ser lo importante para trasladar el punto central a la imagen que se quiere dar. Es decir: persuadir, explicar o publicitar pasa a ser más importante que el relato objetivo de los hechos.

El siglo XXI obliga a los Estados a implementar estrategias de comunicación y a implantar herramientas globales que den contenido a esa estrategia. Hoy día los Estados, sus instituciones (sus representantes), están obligados a plantear objetivos vinculados al interés nacional que se trabajen desde la perspectiva de una estrategia de comunicación. 

Y por ese hecho, de que hay en juego un ´interés nacional´ (general), esa comunicación estratégica debe englobar a otras instituciones (más allá de las más cercanas a los órganos de poder), a otros partidos, a ONGs, etc, etc... y a cualquier entidad nacional o internacional que por su extensión, su influencia y su concepto de globalidad puedan ser parte interesada e interesante de esa estrategia.

Al final, como bien se podía ver en las imágenes que introducen este artículo, la comunicación juega a ganar la posición de la opinión pública, compitiendo con otros e intentando que el mensaje  y la imagen propia ganen la mente de un público que sepa reconocer lo que diferencia tu idea de la del contrario.

Asumiendo esto: que una mensaje es mejor cuando emisor y receptor comparten intereses o simplemente ´colores´, es difícil no ver que la pelea de la opinión pública se gana antes por esta vía que por cualquier otra. . 

Nos guste o no, la comunicación estratégica esta ahí. Podemos entenderla o no. Asumir su necesidad o no. Pero sea como sea….........
..........quien gana la posición estratégica, gana la batalla.

Termino recordando lo señalado por el general Alonso Baquer:  
“La idea de que la estrategia es necesaria para la comunicación no es nueva: desde los primeros actos de propaganda política hasta nuestros días, pasando por la concepción aristotélica de la retórica, los hombres han intentado mejorar su posición relativa utilizando estrategias y métodos de comunicación. De hecho, todos estaríamos de acuerdo en que, sin estrategia, nuestras palabras y demás actos comunicativos perderían gran parte de su eficacia, pues no basta transmitir lo que se piensa, sino también pensar lo que se transmite”.  
Y ya sabes.......

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